Fe de errores de Albert Montagut


PR13_MONTAGUT / Mercedes Durá Lizán

Ficha técnica
Título: Fe de errores. Una historia de periodistas
Autor: Albert Montagut
Primera edición: enero de 2009, España
Editorial: Ediciones Temas de Hoy, S.A.
Número de páginas: 478
Precio: 20 €

 Libro Fe de ErroresArgumento. En Fe de errores hay tres libros en uno: la historia profesional y por tanto personal de Albert Montagut, un repaso histórico por los hechos que han provocado impacto en la sociedad española y mundial desde 1.976 y una plasmación de la evolución del periodismo y de sus buenas y malas práctica. Por tanto es difícil saber si nos encontramos ante una biografía, una novela histórica de la democracia o un manual de periodismo, sobre todo porque estos tres hilos argumentales se entretejen a lo largo del libro.

Albert Montagut comparte con nosotros su experiencia periodística desde que fue a pedir la oportunidad de hacer prácticas en el Correo Catalán hasta convertirse en la mente creadora y director de ADN. Entre medias cabeceras de lo más variadas en el panorama nacional – Cataluña Express, El Periódico de Cataluña, El País y El Mundo de Barcelona– le han permitido desarrollar su trabajo como reportero, corresponsal o director. Sus contactos con otras cabeceras mundiales, sobre todo norteamericanas, lo han hecho crecer personal y profesionalmente. La lista de nombres en Fe de errores es enorme, tan larga como personas le han marcado, ya sea compartiendo su día a día o un simple paseo. Algunos ejemplos son Antonio Franco, Xavier Vidal-Folch, Pedro J. Ramírez, Xavier Domingo, Juan Luis Cebrián, Llúcia Oliva, Carl Bertein, Mary Louise O´Callaghan, Carlos Mendo, Rafael Nadal, Josep Martí Gómez, Joseph Maria Soria, William D. Montalbano, Màrius Carol Pañella … la lista es interminable. La lista de momentos históricos es igualmente extensa: el golpe de Estado del 23 F, el mundial del 82, los atentados de ETA, las invasiones estadounidenses en Panamá e Irak, los Juegos Olímpicos de Barcelona, los atentados de Al Qaeda… No sorprende que una buena parte del contenido de este libro sean los acontecimientos más relevantes de los últimos treinta años puesto que éstos son la materia prima de cualquier periodista.

Pero lo más importante es el aprendizaje que Montagut ha extraído de esta biografía profesional y que refleja dando su Fe de errores. El tema central del libro es la necesidad de volver a la esencia del periodismo que, según Montagut, radica en el reporterismo. Los lectores quieren un plus informativo en una sociedad cada vez más saturada de información. Es necesario salir a la calle para buscar las noticias, hacer reportajes cercanos a la gente en lugar de servir a los intereses políticos. En definitiva, según Montagut, es necesario que los periodistas recuperen la ilusión en la profesión.

Otro de los temas centrales del libro es la necesidad de que los profesionales abran la mente y la mirada en una sociedad cada vez más global, en la que la información fluye mundialmente. No podemos analizar la realidad de otros países y mucho menos sin tener un amplio conocimiento de su cultura. Y no podemos hacer prensa local sin establecer conexiones con lo que sucede en el resto del mundo y mucho menos dando la espalda a aquellos sucesos mundiales que interesan realmente a nuestros lectores.

El libro consta de una introducción y Once capítulos, cada uno de ellos dividido en epígrafes breves. Cada uno de estos epígrafes es, en si mismo, un artículo. Sobra decir que el estilo del libro es, evidentemente, periodístico. La fluidez verbal, la concreción, la descripciones y la cantidad de datos ofrecidos son propios de un profesional curtido en escribir crónicas y reportajes. El capítulo once podría haber ido insertado perfectamente a modo de epílogo, en tanto que rompe considerablemente la línea narrativa y se convierte en una reflexión personal sobre los severos efectos de la  crisis en el periodismo, analizando los defectos de la propia profesión y apuntando vías de actuación para adaptarse a los cambios que se están produciendo. Completan la obra una sección dedicada a agradecimientos, un anexo documental, una bibliografía y un índice onomástico.

Valoración personal. Paradójicamente, en Fe de errores, Montagut nos cuenta lo que ha aprendido como periodista gracias a sus fallos y, sobre todo, gracias a sus aciertos. Sin hacer de menos al que estoy segura que es un gran profesional me sorprende este evidente balance positivo. Montagut da la impresión, en resumidas cuentas, de ser una persona muy satisfecha con su propio trabajo, lo que, en lo que a periodismo se refiere, debe ser una carta a su favor. Si no creyera en lo que hace muy difícilmente habría tenido cuerpo para tocar a tantas puertas. Es necesario estar convencido de que eres una buena apuesta y de que tu trabajo vale la pena para que los demás confíen en ti, se lo crean y te den las oportunidades que, como profesional, se necesitan para crecer. Este es el mensaje no explícito que Montagut trasmite contando su historia y haciendo un análisis de su trabajo y del de otros profesionales sin que le tiemble el pulso. A pesar de que su texto es impecable y son escasas las críticas con nombre y apellido, no sé cómo se habrán tomado esta publicación otros compañeros periodistas.

Me ha llamado la atención, que su pronóstico final ante la crisis deja en mejor lugar a las cabeceras gratuítas, que por esta misma característica no defraudarían a nadie en caso de disminuir su paginación. Evidentemente, en ese momento Montagut no imaginaba el final que le esperaba a ADN.

Por lo demás, Fe de errores es un libro que engancha desde la primera a la última página porque está lleno de curiosidades históricas y de buenos consejos para los futuros profesionales. Pero, sobre todo, es un libro que atrapa al lector al insuflarle, línea a línea, la ilusión que al propio autor le provoca su trabajo: el periodismo, o para ser exactos, en el caso de Montagut el reporterismo. Es un libro que invita al joven profesional a lanzarse a la calle y conocer de cerca lo que se mueve en ella. Y, al mismo tiempo, da las pautas para que no caigamos en sus mismos errores, aquellos a los que lo abocaron el impulso, la impaciencia o la ignorancia.

Citas:

  • “El error no fue fiarse de Aznar, sino haber llegado a un escenario informativo en el que la revelación de un presidente del gobierno era suficiente y no hacia falta contrastarla y ponerla entre interrogantes.”
  • “No hay que tomar las investigaciones como algo propio y no todo lo que se descubre debe elevarse a la categoría de titular… no son los periodistas y sus diarios quienes deben demostrar algo, es la propia información la que debe aportar datos; los periodistas deben garantizar la veracidad de los hechos, no deben terminar por formar parte de ellos.”
  • “En los diarios hay que ser paciente. Es como la discreción; ser discreto en un periódico es a la larga una gran virtud. Pero todo llega, todo se alcanza si uno se lo propone, hay que tener una fuerte dosis de confianza en uno mismo y, sobre todo, mucha tranquilidad. Una de las recetas para combatir la ansiedad por un nuevo destino o por un cambio es dedicarse al trabajo que uno tiene asignado.”
  • “El contacto con la prensa extranjera es una de las mejores y más enriquecedoras experiencias que puede tener un reportero.”
  • “Aquel día también descubrí que los periodistas deben respetar los pactos al cien por cien. No valen excusas. Los pactos, pactos son.”
  • “… el trabajo más importante era intentar imaginar las historias que iban a enviar los otros corresponsales y las que seguramente no enviarían. Teníamos que cumplir con la agenda de Washington, pero sobre todo, desarrollar nuestra propia agenda, y no seguir flujos de Efe y de las agencias americanas. Teníamos que desmarcarnos de todos y doblarlos en producción”
  • “Trabajar en el otro lado de la barrera para cualquier periodista es interesante y enriquecedor, siempre y cuando se cumplan dos requisitos: hacerlo por poco tiempo y no repetir la experiencia más que una sola vez, si el mercado laboral lo permite.
  • “La experiencia demuestra que un buen reportaje siempre tiene cabida en un diario y que el empuje  de una buena historia y la ilusión de su autor son capaces de hacer saltar por los aires la rigidez de las secciones y la dictadura de la publicidad”.
  • “La crisis profesional es más compleja y tiene muchas aristas, pero principalmente se focaliza en nuestros diarios por una politización excesiva, una falta clara de objetividad, la burocratización de la información y, sobre todo, la perdida por parte de muchos profesionales de buscar la información allí donde se encuentre.
  • “La tierra no detiene su rotación, la información tampoco y, por tanto, los enfoques excesivamente provincianos o localistas de algunos rotativos pueden precipitar un desenlace no deseado: el cierre.”
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Acerca de mercedesdura

Me llamo Mercedes Durá Lizán y soy publicitaria, diseñadora gráfica y antropóloga, aunque siempre me han dado de comer mis dos primeras facetas. Por lo demás tengo un sueño - ser periodista- que no quiero fustrar y muchas ganas de tener los ojos muy abiertos para que vean, aunque miopes, todo lo que puedan.

2 pensamientos en “Fe de errores de Albert Montagut

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