Albert Montagut, lecciones de periodismo en Fe de errores


PR13_MONTAGUT / Emilio José Martínez Salazar

Ficha técnica del libro Fe de Errores, Una historia de periodistas.
Autor: Albert Montagut
Editorial: Temas de Hoy
Primera edición: enero de 2009
Páginas: 478
ISBN: 978-84-8460-763-2
Precio: 20 euros

Argumento
Albert Montagut cuenta al detalle en este libro los entresijos de una vida dedicada al periodismo. Desde sus inicios en el humilde Catalunya Express, hasta la dirección del recién extinto Adn y sin olvidar su paso por El Periódico, El País y El Mundo de Catalunya, Montagut realiza un acertado paralelismo entre su trayectoria profesional y los acontecimientos históricos más destacados que ha cubierto como periodista. El libro entremezcla la experiencia personal en sucesos ‘localistas’ como el violador del Ensanche de Barcelona con otros ‘internacionales’ como la Guerra del Golfo.

Esta simbiosis entre el género histórico y autobiográfico permiten al lector repasar sucesos que ya tenía olvidado o que simplemente desconocía, pero con el incalculable aliciente de conocer de primera mano cómo se gestaron las noticias que marcaron un antes y después de un país. Nos estamos refiriendo, por ejemplo a la crónica del atentado de ETA en la casa cuartel de Zaragoza para El País, o a la referida sobre la autoría de ETA en el atentado del 11M para El Periódico.

Portada de El Periódico del 12 de marzo de 2004

En definitiva, el autor de Fe de Errores pone sobre la mesa las claves para producir buen periodismo y, en concreto, se centra en el reporterismo como labor olvidada de la profesión a la que Montagut intenta reanimar con casos concretos que conciencien al lector, como el que le llevó hasta la casa de los padres del conocido como violador del Ensanche para hacer algo que a ningún otro periodista se le había ocurrido: entrevistar a los familiares.

Aunque parezca que se trate de un libro exclusivamente idóneo para los futuros periodistas, la actitud mostrada por el protagonista de su historia desde la primera página lo hace muy recomendable también para cualquier persona que busque impregnarse de una buena dosis de espíritu de superación.

El periodista catalán, haciendo uso de un lenguaje sencillo y directo, analiza su profesión desde un punto de vista crítico y sincero donde no falta alguna que otra autocrítica, como cuando destaca su falta de experiencia con el género de las entrevistas, o cuando lamenta en reiteradas ocasiones cómo se fraguó su salida de El País.

Tampoco falta en el libro decenas de alabanzas que lanza a colegas de profesión con los que ha tenido la oportunidad de trabajar, periodistas de la talla de Joaquín Estefania o Pedro J. Ramírez. Montagut también se acuerda de los compañeros que no le “quisieron cerca”, pero conserva el honor al no desvelar ningún nombre.

Albert Montagut, de 54 años, dedica la última parte del libro, imprescindible, a plantear soluciones al letargo en el que se encuentra el periodismo desde tiempo anterior a la actual crisis económica. Considera que el estado debe aportar ayudas a los diarios “porque apoyar el estímulo de la lectura en un país que no lee es importante y necesario”.
Gracias a su enorme experiencia, Montagut asegura que la falta de ilusión en las redacciones también está acabando con el periodismo, en las cuales, asegura, no se fomenta el reporterismo.

Valoración personal.
Parece una macabra coincidencia… o no. Pero lo cierto es que el final placentero de la lectura de Fe de Errores ha chocado con la pura y triste realidad de la trillada crisis económica.

Montagut se sitúa en el año 2006 para explicar cómo la ilusión y ganas de implantar un diario diferente le llevaron a la aventura de dirigir, desde su nacimiento, el periódico gratuito Adn. Periódico que, al parecer, no ha podido aguantar los envites de la crisis y que ha dicho adiós a sus lectores la víspera de nochebuena.

Sin embargo, tras la lectura del libro puede asegurar que Montagut no ha escrito la última página de su impecable trayectoria profesional.

Porque la actitud que describe haber tenido Montagut en su libro es el factor que le hará volver a ejercer como periodista, una actitud que ya mostró de pequeño, cuando todavía no sabía que quería dedicarse a la información y escribió una carta al director de La Vanguardia para quejarse de la reventa de entradas en los cines a los que acudía. Una actitud cargada de perseverancia fue la que le hizo llamar por segunda vez a la puerta de El Correo Catalán tras un primer intento frustrado y que le sirvió para adentrarse en el mundillo de las redacciones cuando sólo hacía un año que había comenzado la carrera.

Pero sólo con perseverancia no se llega a dónde uno quiere. También hacen falta buenas dosis de sacrificio, que Montagut ha mostrado desde que comenzó en Catalunya Expres primero, y en El Periódico después, sumado a la iniciativa y empuje que le llevaron a Australia a aprender inglés en un momento, los años 80, en el que pocos españoles salían al extranjero y cuando Albert ya gozaba de trabajar para El País.

Con muchas dosis de paciencia e insistencia logró su sueño, la corresponsalía de Estados Unidos. Pero con el paso del tiempo Albert no supo afrontar los problemas laborales que tenía con compañeros y su actitud hasta ahora ejemplar se volvió “orgullosa e inmadura”. Dijo adiós a El País, “los mejores nueve años” de su vida pero no se despidió del periodismo.

En mi opinión, resultan muy valiosas las palabras cargadas de sinceridad presentes en todo el libro. Esta franqueza resulta decisiva para entender los pasos dados por el protagonista de la historia. Por ejemploe, Montagut reconoce que estuvo “obsesionado” por conseguir su anhelada corresponsalía de la misma forma que se obsesionó por haberla dejado escapar cuando ya la tenía.

Pero esa obsesión no le hizo perder el norte y Montagut volvió a mostrar una actitud madura, la de los triunfadores, en esta caso podríamos decir que se trató de una actitud íntegra cuando apostó por trabajar para Pedro J. en El Mundo de Catalunya, adalid de la derecha mediática, tras asesorar al socialista Maragall durante los Juegos Olímpicos y dejar atrás su paso por El País y El Periódico. Esta actitud íntegra se convirtió en fiel al defender a su jefe Pedro J. cuando éste más lo necesitaba. 

Pero quizás, la mejor lección que se puede extraer de una obra llena de buenas lecciones es su actitud empredendora manifiesta en numerosas ocasiones a lo largo de las casi quinientas páginas. Porque Adn nació de esa actitud igual que la marca BCN y ahora, con el cierre de un periódico alabado por todos, y pese a las malas noticias que siguen habiendo sobre el futuro de la prensa, es el momento de volver a apostar por el buen periodismo porque como dice Montagut “Sinceramente, no todo está perdido”. Otra lección más para acabar, el optimismo, clave para esta profesión…

Citas relevantes
P.25 “Ir a los sititos es el único camino donde avanzar en periodismo”.

P. 32 “Aquel navajazo era la información, todo aquello que pasa y nos sorprende hasta el punto de que creemos que debe ser contado inmediatamente y, si es posible, antes de que lo haga otro”.

P. 89 “…nunca se debe evitar el cara a cara con una persona afectada por una información por compleja y delicada que ésta sea. Esté o no firmada la información por el periodista, éste tiene la responsabilidad de responder a ella”.

P. 90 “Muchos de nosotros vivíamos para aquel trabajo, y el concepto 24/7 formaba parte de nuestras vidas. Aquel espíritu se está perdiendo, y lo peor es que en los diarios nadie lo fomenta”.

P. 91 “En los contactos con fuentes únicas hay una regla que debes observar, la de la prudencia. No hay que tener prisas jamás en publicar, lo que reduce el peligro del error, pero es evidente que suele ser material exclusivo, por eso las prisas pueden ser traicioneras”.

P. 97 “No hay que tomar las investigaciones como algo propio, y no todo lo que se descubre debe elevarse a la categoría de titular”.

P. 209 “Pero las corresponsalías tienen ciertos peligros. Uno de ellos es que el corresponsal quiera analizar el país en el que se encuentra destacado en lugar de contarlo.
P. 235 “Las entrevistas son un género para especialistas…pero no para reporteros de información. Entrevistar es muy difícil”.

P. 280 “Fue en ese momento cuando la opinión pública empezó a extrañarse de que una misma noticia tuviera dos titulares distintos…La objetividad perdió la batalla y jamás se recuperaría.”
P. 384 “Un paso importante para remontar esta situación (la crisis) sería que las ayudas oficiales a la lectura de Prensa fueran transparentes”.

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